El Centro de Innovación Carrio impulsa iniciativas que combinan tecnología, industria y comunidad para crear nuevos modelos de desarrollo en el medio rural. Aquí reunimos los proyectos que ya están en marcha: pilotos, investigaciones y colaboraciones que dan forma al futuro desde una antigua mina en transformación.
Desde 2025, el Centro de Innovación Carrio acoge el primer invernadero subterráneo del país. Esta iniciativa pionera, enmarcada en el programa Agroalnext (fondos regionales y Next Generation), explora la agricultura del futuro: verde, digital y resiliente al clima.
El proyecto ensaya cultivos mediante hidroponía en una bocamina sin luz natural, con iluminación LED y condiciones ambientales controladas. El objetivo es identificar especies que puedan prosperar en entornos subterráneos y abrir nuevas vías de producción agroalimentaria sostenible y energéticamente eficiente.
El proyecto está impulsado por SERIDA , entidad socia del Centro de Innovación Carrio, con la colaboración de HUNOSA , propietaria de la bocamina.
La ejecución técnica corre a cargo de Cantábrica Agricultura Urbana , experta en agricultura vertical.
La Fundación CTIC ha desarrollado la sensórica y automatización del sistema.
Los espacios subterráneos ofrecen estabilidad térmica, humedad constante y menor consumo energético, permitiendo ciclos continuos de cultivo.
Los resultados servirán de base para explorar futuros invernaderos subterráneos sostenibles, capaces de aprovechar agua y energía de las antiguas explotaciones mineras.
El proyecto propone una vía para afrontar cambio climático, estacionalidad de cultivos y desarrollo territorial.

Entomo es la primera empresa instalada en el Centro de Innovación Carrio. Su proyecto transforma biorresiduos en materias primas de alto valor añadido mediante bioconversión con larvas de mosca soldado negra.
En la planta piloto ubicada en el Centro se validan procesos para obtener proteínas, grasas, fertilizantes y quitosano a partir de residuos orgánicos de múltiples fuentes.
El proyecto cuenta con la participación de CAPSA FOOD , empresa tractora del CIC, y con la colaboración de ASINCAR , que ha realizado el mapeo de residuos del Principado para analizar la escalabilidad del modelo.
La iniciativa impulsa la economía circular, reduce impactos ambientales y puede generar una nueva industria ligada a la gestión de residuos.
A medio y largo plazo, la tecnología podría desplegarse en distintas zonas de Asturias, con una inversión estimada de 40 millones de euros y la creación de 40 empleos directos, además de oportunidades para la cadena de valor local.
